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lunes, 23 de septiembre de 2013

Puerto Madryn

Me fui de viaje y me duelen los pies de bailar tanto tantísimo tango
De andar y andar por la costanera.

La pasé tan bien que no dormí casi, y cuando dormí los sueños estaban llenos de ballenas y delfines haciendo el amor, frotándose unos a otros en el agua.

Y cuando no bailaba, ni paseaba, ni miraba ballenas-pingüinos-elefantes marinos - y otros bichos, entonces estaba en el cuarto de un hotel mirando al violinista que pasaba para mi en camisa con jabot. ¡Tan retro!

viernes, 6 de septiembre de 2013

Es oficial

Cómo me gusta que me llamen los músicos tangueros para que les baile cuando tocan!

sábado, 1 de junio de 2013

Amigos.

Hay quienes te sorprenden. Gente de la que no esperabas el amor, gratis, libre, cuidadoso, que te ofrecen.
Hoy vino un amigo a casa. Se quedó conmigo hasta recién, enseñándome a jugar al truco, hablando de nada, mirando una película, riendo.
La verdad, era justo lo que necesitaba. Y él supo darme, sin que yo le pidiera nada.
Gracias Tincho.
Realmente, me hace bien. Me siento muy muy querida. Todos mis amigos están muy cerca.

miércoles, 1 de febrero de 2012

ay! te pasa por apurado

Yo no le decía a nadie el nombre del abogado, porque la verdad, ni da... No digo nombres. Menos cuando no me gusto la persona, o trato de dejar todo atrás... pero bueh.
Ayer, en reunión de amigas me entero de que el tipo venía chamullando a otra tanguera... y le tuve que advertir... Porque no la iba a dejar meterse, a mi amiga, sin advertirle lo muuuuucho que cuesta quitarse al tipo de encima después.
Bueh, eso.

Por ahí me tendría que haber callado la boca... Pero, prefiero que se sepa por mi (y lo que pienso) antes de que él desparrame las fantasías que su ego le sugiera.

lunes, 16 de enero de 2012

Conocerme

No, mirá. Ya me hice la superpoderosa. Ya jugué a bancarmela. Ya fui forra. Ya me cagué en el otro. Ya menosprecié mi corazón y lo que tenia adentro. Ya me sobre y sub estimé. Ya ignoré mi alma bastante. Ya pequé lo suficiente de omnipotente. O por lo menos, lo suficiente por un año...
Así que no.
No juego mas este juego enfermo de creer que puedo con todo.
Porque no puedo.
Entonces, antes de ponerme a pensar mas allá que esta tarde, te digo, como te dije antes, y como te voy a volver a decir "así no quiero jugar". Y no voy a jugar mas
"seamos amigos", me decís. Las pelotas, amigos, pienso. Los amigos tienen las cosas claras. Acostarse, con amigos, se puede. Pensar distinto, no. Sobre todo, pensar distinto en esto. Así que ni amigos, va a ser. Seguiremos bailando, que ya sobra (la otra noche, bailé toda la noche con vos. Creo que era D´Arienzo. Es tan peligroso bailar tango en sueños como tener sexo en sueños... es igual igual de peligroso). Eso de bailar en la pista, también sobra. No es que me guste, ya sabemos... bailamos distinto estilo. Pero el abrazo, el calor...
En fin, sabés, ya te dije: no quiero esto.
Y vos no querés aquello.

Entonces, nada.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Dos buenas frases anoche:

- ¿Cómo "que conste"?!! Me extraña, eso era lo mínimo que esperaba de vos...-

- Bueno, si no perdiste las llaves, entonces te tenes que quedar en casa sin ninguna excusa.-

lunes, 17 de octubre de 2011

Mama, yo quiero un novio...

que sea petrolero, alto y bonachón.

Bueno, si. Un novio malo no es novio, es castigo.
Alto, que si no, no me gusta.
Y petrolero.
(por la plata, estás pensando. Como si no me conocieras!)

A mi, de los petroleros, me gusta que los ves cada 15 días o un mes.


viernes, 7 de octubre de 2011

queria tantas cosas

Querìa escribir sobre los falsos cerezos. Sobre la nieve que los olmos se pusieron de acuerdo para dejar caer sobre la ciudad, apañados por la brisa. Quería hablar de la ceniza en el peloojospieluñas.
Tambièn quería hablar de Rosario, de sus plazas hermosas y su gente generosa, aunque religiosa. De los bailarines y de sacar y ganchear por no pisar el suelo.
Y quería hablar también de lo sola que estoy a veces, de los miedos que apareja, del agudo acento de la desesperación.
Y a veces quisiera hablar de los y las lind@s amig@s. Y a veces de los que no estàn, o no estuvieron nunca.
Y querìa hablar también del cuerpo mìo y de todas y de como arrastramos deberes y deseos y miradas y pensamientos sobre mi/nuestros cuerpos de mujer. Lo mucho que pesa el cuerpo.
Y de los sueños, te querìa contar mil sueños que dejè irse de la memoria.
Y contarte mi angustia terrible con mi gata, que me sacó el sueño, justamente, varias noches. Y la culpa, la terrible culpa que me carcome.
También querìa contarte de mis amantes, de los que van, de los que siempre se van. Y de los que vienen a veces. Y de cómo se salan o saldan las heridas, según. Y la vida que rueda rueda (sentido antihorario).
Quería también linkear links, subir fotos, vídeos, música.
Pero, estoy cansada. Así que me voy a dormir.

Porque si algo me pasa ultimamente, es que llego a las 23 hs muy cansada.

miércoles, 13 de julio de 2011

Que noche la de anoche 27

En realidad, no fue anoche. Fue hace unas noches. Pasa que no quería pensar. Recordar. Ni contarte.
Porque si bien me desperté en el mejor momento, cuando veía su mano enorme venir hacia mi cara para callar mis gritos, no me dejo tranquila... . Pero peor si hubiese seguido ahí. Una sensacion horrible.
Que duró días.
Y por eso recién escribo ahora, porque... ni quiero pensar en eso.
Pero bueno, todos los clichés del género: yo lo conozco, es mayor que yo, de cuerpo mucho mas grande. Es un viejo verde.
Supongo que ese imaginario se me mezcló y por eso el sueño. Espero que sea como dice un amigo, una cuestión adaptativa.
Porque me defendí. Corrí. Golpie. Y grité hasta que su intento de callarme me sacó del sueño.
Menos mal. Si me quedaba ahí, estoy segura, que iba a poder violarme.

martes, 1 de marzo de 2011

Regalo de Cumple.

Aparte de un alhajero, y pepès tangueros nuevos, tambien me regalaron esto:

despedidas

Tanto despedirme me va a hacer mal.
Mucho champagne invitado.
Mucha pizza invitada.
Mucho tanguero apretujado (ay!)
Mucha cerveza en la semana.
Mucho que hacer.
Poco sueño.

jueves, 17 de febrero de 2011

Es oficial

Hay gente que saca lo peor de mi, y me arruina el día.

martes, 15 de febrero de 2011

Los ganchos y el calor.

Cuando te marcan un gancho, pueden pasar dos cosas si es que anda bien:

Un gancho donde quedan las caderas paralelas, casi costilla con costilla, una debe subir la pierna con fuerza, desde el muslo (no desde la pantorrilla). En realidad, desde el glúteo. Así tratar de llegar lejos con ese pié, no sentarse en la rodilla del compañero, sino tratar de alzarlo. Todo tu cuerpo sube, pero tu compañero te amarra al piso, frena tu muslo con el suyo, y vos quedas, derechita, con la pierna y la cola pegadas a la pierna de él, con la pierna muy muy cerca de su entrepierna. Solo un instante, menos de un segundo, pero pasa eso.

Otra cosa es un gancho donde enlaces la pierna: en lugar de levantarla hacia atrás, la giras hacia adentro... Para que eso pase, el compañero te tiene que frenar en el momento preciso, ir hacia vos, pegarte contra su pecho y generar un leve rebote. En ese rebote, tu pierna rodea la del compañero, esta vez, la cara interna del muslo apretada contra el muslo de él. Tu pecho apretado contra el pecho de él. Desde el pecho, hasta la cadera, pegados. Cuando pasa eso... da calor.

martes, 8 de febrero de 2011

Tango

No puedo evitar mirarlo. No está mal que lo mire, pero quizás no debería mirarlo tanto, o no debería mirarlo así. Pasa que no puedo evitarlo. Mirar como se aleja, los hombros bien torneados, la cintura estrecha... y esa cola que dan ganas de palmear y morder al mismo tiempo, clavadas las uñas en los glúteos.
Y cuando se acerca. Ahí es jodido, porque se nota, se recontra nota, que miro donde no debo mirar: sus pectorales marcados en la remera, que esta ajustada lo indispensable para intuir un vientre plano, los huesos en las caderas asomando, la comba del vientre que baja, se mete en el pantalón, y entonces, Dios mio, tiene un joggin, esos pantalones que te dejan adivinar demasiado. Y adivino bien, como para agitarme el resto de la noche.
Pero lo peor, lo peor, es que se acerca, te sonríe de esa forma que algunos hombres tienen, que te da ganas de desabrocharte el corpiño (y el resto que tengas abrochado). Y después de la sonrisa, sus manos sobre mi cuerpo, enormes, calientes, esas que queres que te desabrochen. Y me abraza. Sus brazos alrededor mío y yo aprovecho, acaricio su espalda, sus omóplatos, la columna vertebral hundida entre los músculos dorsales. Y mientras siento su aliento sobre mi cuello, el perfume a pino (Juraría que es el Colbert) me envuelve, me droga, me hace sentir algo muy lejano, me vuelve una niña en verano, cierto edipo quizás, pero no. Porque sé que ahora lo aprieto contra mí, apenas un poco mas de lo necesario. Mi pecho sobre su pecho como una roca, firme, pero suave donde puedo dejar todo mi peso. Donde podría, porque no lo hago, no me apoyo, no me dejo caer como quisiera, sobre sus hombros, entre los pinos.
Envuelta en el perfume, en su calor, ahí no me importa nada. Ni como lo miré antes, ni si nos miran ahora. Porque sé que entre sus brazos, hay miles de posibilidades. Porque quiero estar atenta a todo lo que me diga su cuerpo. Porque puede pasar cualquier cosa, en esos cinco minutos que tengo, antes de que se desarme el abrazo y se disipe la magia.

Es Oficial

Un día de estos, cuando me vuelva a decir "es un placer, estás tan relajada", le voy a decir:

"No estoy relajada, sos vos que me dejás hecha un flan."

miércoles, 2 de febrero de 2011

Que noche la de Anoche 23

Estábamos en la reunión. Porque si bien la convivencia tanguera era un lujo, y los departamentos estaban muy bien, y todos habíamos podido arreglar bien la mudanza, ahora, había que usar los espacios comunes. Y ahí estábamos, unos cuantos tangueros (la señora rubia, un amigo, otra amiga, mi ex novio C) discutiendo sobre cosas como "si corremos las mesas así, tenemos la pista para bailar" "y si armamos el escenario allá, el sonido hay que ponerlo acá". Discusiones re importantes porque ocurría la organización de la primer milonga para esa nueva comunidad. C, también estaba, poco a poco se va disolviendo la importancia o la atención de la charla, con sabor a cuestiones resueltas. Conversaciones personales empiezan a asomar, aquí y allá, en parejas. Los chicos interrogan a C, y yo llego a escuchar que está bien, que esta contento, que esta enamorado, que la vida sigue, que es feliz, que ya no duele, que hay otra.
Y yo, empiezo a llorar. A llorar, me voy corriendo de nuestro SUM, ese que es tan lindo, justo, justo para lo que los tangueros lo necesitamos. Salgo del complejo de departamentos. Dejo atrás ese edificio de paredes amarillas y sol, y corro a la calle, a la vereda gris, paredes grises y el peor llanto, el que te dobla en dos, el que te llena de dolor y mas dolor y mas dolor. Pienso a los gritos ¿cómo podes hacer algo así? ¿decir sin pensar lo que duele? ¿como podes hacer algo así?.
Y el llanto es tan tan fuerte, que me despierta.

domingo, 31 de enero de 2010

Mircobalance

Fin de semana.
Empieza con J. pasándome a buscar. Yo lo re-quiero. Llegamos a lo de Nadia, que es hermosa, y tiene un depto enorme. Y tomamos cerveza. Nadia tiene lavarropas nuevo, la envidio profundamente. Un lavarropas es el mejor invento del hombre para la mujer.
Y tomar y tomar, y bailar bailar bailar... nos la pasamos de tango en milonga, de milonga en salsita y después lo que viniera. Alcohol como para no acordarme de todo.
Y después a bailar al boliche. C me arrastra, me quita del grupo ya mermado por la hora y la cerveza y terminamos solos en la pista, la luz encendida, nos echan, que pena...
Y a mi casa, a caballito, con su pullover azul encima, arre arre.
Y a mordiscones limpios llegar a la cama.
Y después, dormidos.
Y luego de una brevisima ausencia, volver a empezar. Genial el (no) levantarme con C.
Sin casi ver el sol ese día, llegó el atardecer eterno, y se pone fresquito, y entonces, la ducha. C no me acompaña, salgo con Sil.
Salsa.
Danza.
Y de postre escuchar los últimos temas de Canabislito funk. Me encantan. Sentada en el suelo, el cuerpo temblando por el sonido. Hermosos momentos de soledad donde muy muy feliz me siento entera.
Y así, guardando esa felicidad, volver a casa.

Como bien dijo C (refiriéndose a mi gasto calórico del fin de semana, pero lo uso acá):
Joda - sexo - joda.


Y yo no puedo dejar de pensar... Que buena vida que tengo!

sábado, 17 de octubre de 2009

Modorra


Lo que me gusta de bailar tango, es que cuando estas bailando, y el chico (o señor) te lleva lindo, y la música esta buenisima, y estas tranquila y relajada... ahí, te da como una modorra... se te cierran los ojitos, te relajás mas, te vas quedando dormida, o mejor dicho, te agarra fiaca de parar de bailar. Hoy me pasó un par de veces. Una con MDL. Eso que ultimamente, disfrutando de amante 4 y casi(pobre) 5 se enfrió la pasion por ese muchacho... pero hoy bailando, casi me enamoro. Pero no. La estética, evidentemente, no satisface mis requerimientos pasionales ultimamente... menos los románticos. Pero que linda modorra.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Ma si...

Si después de todo...

Todo el mundo me saca a bailar.
Estoy con chicos lindos e incluso algunos son piolas.
La ropa en general me entra.

¿por que me preocupo tanto por mi silueta?...


Ok, si... para no sentirme una morsa en un témpano cuando estoy con chicos tan lindos.

martes, 14 de julio de 2009

Que noche la de anoche III


En la duermevela de esta mañana, se me aparece Gardel al lado de Troilo. Gardel se pasa el peinecito fino con cuidado. La sonrisa impecable e imperturbable, pero mira el peine luego de cada pasada con detenimiento.
Troilo me dice, en tono confidente, que Gardel es hipocondríaco y maniatico de los piojos.



Y yo me levanto, porque esto de soñar que Gardel tiene piojos es demasiado.


¿Por que tengo estos sueños re locos, y nunca uno mas normal, como perderme en la isla de Lost y que el rubiecito me cobre en especias el rescatarme?