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viernes, 4 de octubre de 2013

Que noche la de anoche!

Estoy con Chico Cerámica. Hablamos. Estamos los dos sentados en una cama, que me parece de una plaza. Yo estoy medio metida en la cama, el enfrente mío, a los pies. Yo bajo las colchas, el no. Los dos con las piernas cruzadas sobre el colchón.
Hablamos. Yo le empiezo a decir que sé que en mí no hubo errores, nada malo. Él me dice algo así como que cuando me enojo, no me enojo lo suficiente. Como que digo que me enojo y nada más. Que al final parece que no importa el enojo y después de eso está todo bien. Y me pone el ejemplo de cuando lo celé por su ex. Pero no lo entiendo bien, el ejemplo, y le pregunto "¿Cómo?"
Y me dice, "no, nada, fue"
No, no. repetilo. Y siento que lloro. Que se me llenan de lágrimas los ojos y ahí nomas se piantan y se caen por mi cara, llegan a mis labios y saboreo la humedad cálida y salada de las lágrimas. Y me despierto.
Con la cara seca.


lunes, 23 de septiembre de 2013

Puerto Madryn

Me fui de viaje y me duelen los pies de bailar tanto tantísimo tango
De andar y andar por la costanera.

La pasé tan bien que no dormí casi, y cuando dormí los sueños estaban llenos de ballenas y delfines haciendo el amor, frotándose unos a otros en el agua.

Y cuando no bailaba, ni paseaba, ni miraba ballenas-pingüinos-elefantes marinos - y otros bichos, entonces estaba en el cuarto de un hotel mirando al violinista que pasaba para mi en camisa con jabot. ¡Tan retro!

martes, 10 de septiembre de 2013

Que noche la de anoche

Soñar dos sueños. Sueños de andar en auto.

Estoy con Chico Cerámica en su auto. Vamos manejando, vamos discutiendo. La mañana disolvió los diálogos, pero recuerdo el malestar. Como siempre, yo quiero algo que él no quiere. Y el tiempo es irremediable, y el auto nos lleva lejisimos, porque ahora el esta mas que lejos, lejísimos. Vive lejos y ya no hay forma de que vuelva. Y las discusiones siguen, y son dolorosas, y su rostro es enojo y dolor y dice cosas que duelen, y me enojan. Y así.

Por suerte después el auto es de mi papá. Tiene que llegar rápido a Aeroparque, así que de Libertador, a Sarmiento, a Figueroa Alcorta. Yo voy atrás pero mi papá está apurado, y no, no toma la rotonda como debe, mas bien, se monta al cordón, pasa en contramano hacia el otro lado de la calle y ya está, adelantamos, estamos en camino de nuevo. Pero hay policía, me recuerda que alguna vez, algun policía le disparó a un amigo. Luego el corte, la manifestación. No se pero yo reparto volantes.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Sueños

Últimamente no recuerdo a los sueños. O si, pero no hago el esfuerzo.
Sobre todo quedan retazos como:
El abrazo a mi nuevo morocho y el aroma a él y a la ropa limpia.
La charla en el consultorio de mi psicóloga.
Un Chico Cerámica enojado.
Música.
Hermenéutica
La luz que entra por la ventana en la oficina de Coordinación.


viernes, 30 de agosto de 2013

Es oficial

Todos mis deseos se convierten en todos mis temores cuando sueño.

lunes, 26 de agosto de 2013

Que noche la de anoche!

Cuidado con lo que deseas, sería la moraleja.
Porque recuerdo, que quise soñar con él, de nuevo. Soñar de que estábamos bien, como que nada había pasado.
Y se me ¿cumplió?

Nos encontrábamos en un camping. La carpa armada, sobre suelo plano, al lado de las parrillas. Hacemos fuego, y por alguna razón, en lugar de usar la parrilla, lo hacemos sobre el suelo, poniendo debajo un vidrio.
Con nosotros está una amiga, que se queda una noche, de paso.
Eso genera cierta tensión, una incomodidad entre Chico Cerámica y yo. Pero no llega a ser pelea, o reproche. Lo que sí, de repente, estamos en una casa, con pasillo largo. Fría.
Parece una casa de abuela.
Algo nos pasaba, seguía esa sensación incómoda, aunque la verdad es que no se la podría achacar a nada. Supuestamente estábamos de viaje, pasándola bien...
En esa casa, entro al baño. Me duele atrozmente la mejilla derecha. Un dolor en la piel, hasta los huesos. Me miro al espejo, y tengo un enorme grano que me ocupa todo el cachete. Horror. Lo aprieto, está todo blando y blanco. Aprieto un poco mas y se arman dos pequeños puntitos rojos. Busco algo para pincharlo. Y encuentro un palillo en el botiquín. Lo miro. Está sucio. Mejor no.
Aprieto un poco mas, y uno de los puntitos rojos se ensancha, se alarga, la piel arma un túnel en mi cara. Y De ese tunel sale, sanguinolento, una primer capa de pus, algo dura. Luego de eso, sin sangre, sale mas pus, amarillo, mantecoso, espeso. Y luego, sangre de nuevo.
Despierto, claro, con asco y tocándome la cara.

domingo, 25 de agosto de 2013

Que noche la de anoche!

Resulta que viene Chico Cerámica y me dice que quiere volver conmigo, que me extraña. Le pregunto qué pasó con "Julieta" (le puse nombre, Dior sabe por qué ese). Me dice que ya habló con ella, que no va mas, y que en realidad el se dio cuenta de que me quiere y que con ella no estaba bien.
"Bueno", le digo. "Y qué hiciste del resto de tu vida, hace mucho que no hablamos"... y ahí me dice que dejó el diario y se puso un negocio (de venta de bicicletas). Y yo le digo que qué loco y que bien y de dónde sacó la plata para ponerse el local. Entonces, me dice que en realidad, es socio con Julieta.
"Ah, sos un pelotudo", le digo, con todo mi enojo a flor de piel (porque al fin soy yo la enojada, al menos en sueños)
Y le explico que de ninguna manera vuelve conmigo en condiciones de ser "socio" con su ex novia. Que así, conmigo, no. Y entonces me dice que no, que igual, que él se hace cargo de todo.
"No importa" digo. "Un día, en algún momento, ella va a entrar al negocio y vas a pensar que está muy linda, y te vas a confundir de nuevo. Así, no" El dice que no, que imposible, que ya no pasa nada de nada y que me quiere a mí, pero yo niego con la cabeza todo el tiempo. Y a cada cosa que me dice le digo "no, no".
Entonces, me dice que va a hablar con ella pero que se va a quedar sin la concesión de una marca importante, que quería vender.
Y le digo que me importa un carajo. Que haga lo que quiera. Que es flor de pelotudo. Y que mis condiciones están dadas.

jueves, 1 de agosto de 2013

Que noches que vienen siendo!

Soñé que tenia un terapeuta en una clínica muy precaria en Neuquén. Me enamoraba del tipo, a la vez que me desagradaba profundamente.
Soñé que con Chico Cerámica y su chica actual vivíamos los tres juntos. Y yo quería hablar con él y con ella. Nadie cogía.
Mis sensaciones de extrañar, estar triste, angustiarme, no entender una chota, el amor, el llanto, la soledad, el enojo, la culpa y todo eso sigue, en todo su esplendor.
Que mierda.

lunes, 22 de julio de 2013

Malvado, amado, odiado, deseado, temido sueño.

No quiero dormir, porque sueño.
No quiero despertar, porque pierdo mis sueños.
¿qué quedará de mi, entre mis sueños horribles y deseados, entre mis despertares deslucidos y añorados?
Si duermo, me encuentro con él. Y me duele. Ya no son los alegres sueños del principio, donde todo era como antes. Ahora, es siempre un sueño donde él esta, pero a punto de irse. Ese sueño donde me consumen las dudas, donde muero de angustia, de celos, de dolor.
Cuando me despierto, ya no está él. Pero sigue la angustia, los celos, el dolor. Y ni siquiera es real su abrazo, su calor, su aroma.
Ya no es bueno verlo en sueños, no. Tampoco es bueno despertar.
Quizás si necesite esas pastillas para no soñar... quizás.


Que noche la de anoche!

Estoy buscando la casa de un amigo. O mas bien, un conocido. Es policía, pero voy para saludarlo, apenas a tomar unos mates, cortesía. Voy caminando, pero no recuerdo bien dónde es la casa. Cuando llego a la calle Canadá, me doy cuenta de que no voy a llegar: no recuerdo bien el aspecto de la casa, creo que agarré para otro lado, no llego. Estoy lejos del centro, y claro, veo la ruta desde esta calle.
Decido volver, pero tomo una de las diagonales para acortar camino. Mientras tanto, llamo a Chico Cerámica. Tengo mi celular viejo, y el que me prestó J. En uno de los teléfonos, Chico Cerámica no está en la agenda... y en el otro, cuando llamo, me atiende otra persona, una mujer. Me dice que no conoce a nadie. Llamo de nuevo.
No, no. evidentemente, el número es de ella, a mi me quedó mal agendado.
Igual, estoy en la cama, en casa, y no tengo que llamar a ese hombre nunca mas. No al menos ahora.
Pero ya llegué a casa, y por suerte él está ahí, y puedo acurrucarme a su lado (no estoy del lado correcto de la cama, pero no importa). Él mira la tele, tiene el control remoto en la mano. Yo apoyo la cabeza en su hombro, me abrasa. Siento su calor, el latido de su corazón, el pecho que sube y baja. Y lo beso
Y le digo que me preocupé mucho, que vuelva a casa. Él me mira desganado, incómodo por mi pedido. Pido, le pido que no vuelva a irse. Que lo quiero en casa.
Me dice desganado que bueno. Pero que es mi casa, no puede quedarse siempre en mi casa. Y ya sé que no puede, aunque me despierto llorando porque quiero que vuelva.

viernes, 19 de julio de 2013

Qué noche la de anoche!

No se me pasa, no se me pasa...
Otra vez con él.
Otra vez haciendo el amor.
Dios me libre de extrañarlo tanto, de tantas maneras, a cada rato.

viernes, 12 de julio de 2013

Qué noche...

me pongo unos jeans.

No recuerdo mas.

miércoles, 10 de julio de 2013

Que noche la de anoche!

Estoy embarazada. La panza, enorme, hace que la piel se estire y se sienta tirante en los costados, en las costillas. Está por llegar el bebé y vamos a Cipolletti a que salga. Mi chico cerámica quiere que lo tenga allí, con un médico que él conoce. Es alguien de confianza.
Llegamos, luego del koko al hospital. El lugar está muy bien, el médico es amable y ya me conoce. Las enfermeras no se meten. Puedo estar con mi hombre sola, en la habitación.
Estamos esperando, pero si bien la panza es molesta, las contracciones no llegan. Y entonces, me doy cuenta: no puede ser. Yo nunca me hice mas que el evatest, nunca fui a confirmar el embarazo.
No le digo a Chico cerámica. Pero ya siento como la panza, decrece. No lo puedo permitir. Él quiere un hijo, mío y de él. Así que empiezo a besarlo. Estoy sobre él, tirados en la cama, besándonos. La panza decrece, pero no importa. Porque nos besamos. Porque me despierta el orgasmo.

Que noche la de anoche!

Uno:
Dos niños (niño y niña, la niña es menor) juegan en los últimos asientos de un colectivo en movimiento. Quizás sea un micro escolar. El juego consiste en pegar contra el vidrio cuatro minúsculas figuritas, que se quedan adheridas al vidrio húmedo y frío. Una de las figuritas es la Muerte. La niña se espanta al verlo, y corre hacia la parte delantera del colectivo. El niño se sonríe, algo malévolo, y sigue jugando, deslizando con su dedito índice las figuritas sobre el vidrio

Dos:
Llegamos con el auto hasta el lugar de estacionamiento. Un tronco horizontal, sobre dos tocones, nos indica que a partir de ahí hay que seguir a pié. Un guardaparque nos dice lo mismo.
El camino, de tierra negra, deja lugar a las rocas rojas, enormes. las cubre el verdín negro y seco, que se deshace en un polvillo oscuro al pisarlo. Vamos descendiendo, paso a paso, hacia el río. Es verano, estamos en maya. Antes de llegar al agua, podemos tomar un camino no muy ancho de asfalto. El río se ha llevado partes del camino: es muy correntoso. Sus aguas tapan parte del camino, otras las ha arrancado. arrastra árboles y piedras y cascotes, restos de construcciones y caminos. Tratamos de seguir el camino roto, nos metemos en el agua. primero a la cintura, luego no hacemos pie y avanzamos sujetándonos de las ramas de los árboles, en contra de la corriente. Chico cerámica llega a un montículo de piedras, asfalto, escombros. Yo llego detrás: primero me adelanto bastante en el río, y nado perpendicular a la corriente para llegar bien al montículo. Ahí descansamos. Pero poco: es claro que el agua sube. El nivel de agua aumenta. Hay muchas otras personas, familias, gente mayor. Pero nadie tan alejado del camino como nosotros. Tenemos que volver, dejando que la corriente nos lleve poco a poco, hasta hacer pié de nuevo y llegar al viejo camino de asfalto.


jueves, 4 de julio de 2013

Qué noche la de Anoche!

Soñé que vivía en un departamento, yo sola, que era de mi padre. El lugar era una habitación, un baño y una cocina comedor. Todo estaba rodeado de un pasillo cerrado con algunas ventanas. No había ventanas directamente desde los ambientes, sino que el pasillo tenía esas ventanas.
La casa esa era de mi padre, pero vivía yo sola. Todo está pintado de blanco.
Por el pasillo se pasean tres cachorros (cachorrones, mejor dicho) de rotweiller. Se pasean durante toda la noche por el pasillo.
En un momento me encuentro con Chico Cerámica. Nos sentamos uno al lado del otro, nos besamos. Creo que hasta hemos hecho el amor. Pero yo estoy sentada al lado de él ahora y charlamos. Él esta esperando con ansia la llamada de un trabajo, que según dice, le va a reportar tres veces mas su sueldo. Y entonces, me dice "vamos a ver si conseguimos este trabajo". Conseguimos? nosotrOS? los dos? Yo le pregunto, si es así de nuevo, si podemos pensar en un nosotros, en un trabajo que sea de él, pero para los dos. Y él me dice que no sabe todavía. Pero ve que yo me operé. Y desde que me operé estoy distinta.
Me dice que ahora yo lo escucho diferente. Que cuando me cuenta algo lo reconforto, lo acaricio, lo mimo. Y que antes no era así.
Entonces yo le digo que si, que sí soy así, que siempre fui. Y que me tenía que decir esas cosas, si alguna vez le faltaban. "Vos tenés que exigirme", le digo en mi sueño.
Pero claramente, no sé de que operación me hablaba.


sábado, 15 de junio de 2013

Que noche la de anoche

Y estoy comiendo algo, y se me parte un diente. Le muestro a mi mamá, el diente partido entre pedazos de comida. Limpio una parte, es bastante, casi medio diente entero. Y me lo llevo al dentista.
El dentista queda lejos, muy lejos. Cerca de Plottier. El colectivo tarda. El dentista atiende en su casa, me mira el diente, me arregla o no me arregla la boca, no sé. El tema es que ahí estamos, en la casa del dentista. Y vine mi chico Cerámica. Y de ahí salimos, y está todo bien. Todo tan bien, que vamos a la casa de alguien y terminamos desnudos en una cama. Pero algo pasa. Algo terriblemente feo pasa. Y no sé bien qué es, no entiendo bien qué es. Pero lo que sí, duele. Y no entiendo bien qué decimos, ni cómo se da la situación. Pero yo sé que se va a ir. Y yo estoy ahí, desnuda con él, como estúpida (que soy). Y entonces, cuando descubro que lo único que me queda es vestirme e irme, me despierto.

domingo, 2 de junio de 2013

Que noche la de anoche!

Nuevamente en Bariloche.
Queremos irnos de shopping, pasear por el centro. No hace frío, pero es tarde. Cuando veo que las tiendan comienzan a cerrar, corro, cruzo una calle y doblo en la esquina. Ahí está la entrada a la tienda grande, una suerte de shopping, pero como los de Canadá: En lugar de que cada marca tenga un local, se mezclan en un espacio amplio y un sucesivo devenir de perchas y góndolas.
En un momento, paso por una puerta de vidrio, y quedo del lado del restaurante. Es una suerte de tenedor libre, con mesas llenas de fiambres. Curiosamente, todo en rodajas: Rodajas de salamines, de embutidos, de queso. Todas mas o menos del mismo tamaño. Y todas, todas, desparramadas sobre las mesas pero en un orden. Uno toma de las mesas las rodajas y se las lleva a la boca, y él me dice que si queremos, podemos pedir que nos armen un paquete para llevar.

Breve análisis:
Bariloche me obsesiona. Se ve que esos cinco días de torturo fueron mucho mucho mas duros de lo que pensé. Por eso todos mis sueños me llevan allá. O piensan en llevarme allá.
Y las rodajas de fiambre eran fichas de casino, obviamente.


Siesta

Era una situación rara. Había un mago en una montaña. Y un poder lo traía hasta donde estábamos. Muchas personas. Era una reunión, en un jardín. Había bancos largos, y una pantalla. Una mujer hablaba de algo, era como si fuese una reunión familiar, pero de repente toda la familia es lejana.
Y estaba con mi chico cerámica, sentada a su lado en uno de esos bancos largos, con muchas barras de madera finas en el asiento. Como los de plaza modernos.
No sé que diría la señora, creo que hablaba de poderes y del mago. Pero a mi no me importaba porque simplemente le preguntaba a Andi si quería venir a cenar a casa, estar un rato, charlar. "Quedate conmigo", le decía, yo vestida con mi musculosa lila en ese día veraniego. Y él se alejaba de mí, a lo largo del banco. Se achicaba en la punta del banco, encogiendo los hombros, hundiendo el vientre, mirando hacia abajo, hacia el otro lado, negaba con la cabeza, balbuceando. Entonces, yo le decía que está bien, que si no quiere, que no se lo tome así. Que no se asuste. Pero la asustada era yo, y así, asustada, apenada, angustiada, desperté de la siesta.

sábado, 1 de junio de 2013

Cadaver Exquisito. Jorge Drexler

¿quien quiera que seas, de dónde has salido?
Lo quiero todo y tengo claro que no te voy a entender.
Y nunca fui tan de nadie.
Un silencio con tus mismos ojos fue a ocupar mi corazón vacío.
Se trata de distinguir lo que vale y lo que no vale la pena
A mi me basta con una de tus miradas
Estaba dejándome estar, mirando el tiempo partir de los relojes de arena.
Aunque sé que estás a un año luz de aquí.
Un instante antes de levantar vuelo
Soy tan solo uno de los dos polos de esta historia a la mitad
Deseo.
Mire donde mire te veo.
Te quiero sobre todo
Supe que de algún lejano rincón
Donde a otro diste el amor que yo hoy, te devolvería
El tiempo se va, se va y no vuelve.
Tu corazón va a sanar.
Y va a volver a quebrarse.
que viva siento mi lengua
Y en el telescopio se demora la última estrella.
una canción que dice que uno sólo conserva lo que no amarra.
Hay escritas infinitas palabras.
Ven, cura esta pena.
te vi cruzar la calle y algo crujió dentro de mí.
A respirar de tus amores.
Bajo penando y sin hablar a darme un golpe de horizonte.
No te creas que vine hasta aquí por consuelo
Alguien me acerca un trago.
Mirar y sonreír frente a ese plato de cerezas.
Te pide mi corazón que no me olvides
Yo se muy bien que no hay olvido que pueda mas que tus besos.
Creo que he visto una luz al otro lado del río.
Tanta lágrima y yo soy un vaso vacío
Rema.
Sobre todo creo que no todo está perdido.
Oyendo tus versos melancólicos
¿Cual es la lógica de que se abra para mi tu boca tan magnífica?
y yo sigo buscando sin encontrar mi centro.
Las musas huyen si las asedias.
Se llora lo que se llora
La cruz de un presentimiento
lejos de la noria de causas y efectos.
Si por tí me perdería.
Conservar la distancia. Renunciar a lo natural. Y dejar que el agua corra.



viernes, 31 de mayo de 2013

Que noche la de anoche!

Resulta que volvimos a estar juntos. Estábamos los dos en la casa de la madre de él, que era una señora gorda y morocha (nada que ver... ). Y mirábamos un calendario. Yo le decía que bueno, que saliéramos de viaje. Pero que yo ya tenía pasajes para Bs As, entonces... Él me dice que no importa, que cuando vuelva, me pasa a buscar y vamos directamente a Bariloche. La llevamos a su mamá que tiene que hacerse unos estudios médicos.
Entonces yo le digo que bueno. Pero que igual tenemos que ponernos a hablar, de todo. Y él dice que estamos bien, y que vamos a hablar, durante el viaje, y después, pero que ya estamos bien. Y yo me quedo contenta y angustiada a un tiempo, pero mirando el calendario, pensando en cómo hacer con la valija... Si le creo, si ya estamos bien de nuevo ¿Qué puede ir mal si estamos pensando un viaje a Bariloche?

Odio a mi inconsciente.
Odio despertarme a la mañana.
Y no puedo evitarlo: me desvelo en medio de la noche, sin poder dormir. Me despierto a las 8, no importa la mala noche que haya pasado.