lunes, 28 de noviembre de 2011

Siesta

Resulta que mi hermana empieza a nadar en un club. Una amiga de mi vieja, no se quien, nos muestra a las tres el club, donde la piscina esta rodeada de una grandisima tribuna, porque ahí se hacen competencias. Hace calor, la pileta es cubierta.
Y también nos muestra un tanque y un pozo y el sistema de filtrado de agua.
Mi hermana, nos abandona a la mitad del recorrido, se pone una sobria maya negra para entrenar. Yo sigo viendo los tanques y los filtros, y después de una puerta, y una cortina, está la pileta. Pero no abro la cortina, que es una cortina enorme, de hule rosa, porque ahí, mientras escucho las brazadas de mi hermana, veo una silueta enorme junto al borde de la pileta. Una silueta de perro, de hocico mocho, que está hechado mirando hacia el agua. Y sé que ese perro es Catón, y no quiero romper la magia y arruinarle el momento de cuidar de mi hermana.

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